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Vijay Nagar
Delhi 110009
India
Tel: +91 274 145 45
Email: def@darshanacademy.org
 
   
El papel de la educación en el logro de la unidad humana
Por Sant Rajinder Singh Ji Maharaj
 
   
Esta charla fue dada por Sant Rajinder Singh Ji Maharaj en 1999, en la 18° Conferencia Internacional de la Unidad Humana, en Múnich, Alemania.
 
   
Nos hemos reunido aquí para explorar en esta sesión el papel de la educación en el logro de la unidad humana. Si la unidad humana se va convertir en una realidad en el Nuevo Milenio, las semillas deben ser sembradas en la juventud. La investigación ha demostrado que nuestros años de formación son una época de importancia fundamental para darle forma a nuestro crecimiento y desarrollo, a nivel físico y mental. Pero también es una época para desarrollar valores espirituales que nos formarán en nuestra vida adulta. Ninguna discusión sobre la unidad humana estaría completa sin mirar el concepto de desarrollo de la juventud. 
 
Hay dos áreas en las cuales hay que trabajar para encaminarnos hacia una educación para la paz mundial. La primera es la educación que los niños reciben de sus padres,
 
 y la segunda la educación que reciben en su colegio. Cuando leemos los periódicos de hoy encontramos que la violencia juvenil está en aumento. Encontramos a niños peleando e incluso matándose unos a otros debido a odios y prejuicios. ¿Cómo pueden estos jóvenes, puros e inocentes niños estar involucrados en crímenes tan trágicos? Encontramos que esto es muy difícil de comprender. Ver lo que sucede nos confirma que los niños aprenden de los modelos de comportamiento de los adultos. Cuando ellos ven a los adultos expresando prejuicios e intolerancia, piensan que esta es la forma como deben ser. Ellos copian todo de nosotros los adultos. Los adultos están conmocionados de que los niños puedan cometer estos actos violentos, pero no se han dado cuenta de que los niños están copiando lo que ven. Si queremos hacer que el mundo sea seguro y pacifico para nuestros niños, esto debe iniciar primero con los padres.
 
   
La verdadera educación comienza cuando los padres proveen modelos de comportamiento positivo para sus hijos. Creemos que los niños no nos ven ni escuchan. Me gustaría referirme a una anécdota; una vez un padre y su hijo estaban en la casa y sonó el timbre, y como son los niños, este se asomó y vio que su vecino estaba allí. Le dijo a su padre que su vecino estaba en la puerta y el padre le pidió que dijera que no estaba en casa. Cuando el niño abrió la puerta y el vecino le preguntó por su papá, el niño dijo: “mi papá dice que no está en casa”. Entonces los niños siempre están aprendiendo de lo que les decimos. Nuestros niños son inocentes y puros de corazón, pero aprenden de nuestro ejemplo, si les enseñamos a mentir, definitivamente mentirán. Si les enseñamos a robar, robarán. En cambio si les enseñamos a amar, si les enseñamos a ser honestos, si les enseñamos a ser compasivos con todos, encontraremos que los niños serán amorosos, honestos y atentos a las necesidades de los demás.
 
   
Desde el momento en que nacen, los niños están siendo formados por su entorno, aprenden a hablar las palabras que escuchan. Si nacen en Alemania, aprenden alemán; si nacen en India, aprenderán hindi o punjabi. En los Estados Unidos aprenderán ingles. Ellos aprenden y actúan en la misma forma en la que ven a los adultos a su alrededor. Si queremos la unidad humana debemos asegurarnos de que los niños estén expuestos a un ambiente en el cual la unidad humana es parte de la vida diaria.
 
   
Los padres y adultos deben asegurarse de que cada una de sus palabras y actos le den dulzura y respeto a todas las personas. Esto da tolerancia e interés por las personas. Si expresamos una palabra en contra de otro grupo de personas debido a diferencias de religión, a diferencias culturales, de nacionalidad, de nuestro color, de nuestros antecedentes sociales; los niños tenderán a asimilarlo y hacerlo parte de ellos mismos. No debemos hablar ni actuar de una manera que perjudique, debemos vigilar nuestros pensamientos. Debemos entender que la unidad humana comienza con la aceptación interior y la comprensión de que somos parte de una sola familia. Las diferencias son parte de la belleza de la creación, así como hay flores de diferentes colores en un jardín, si apreciamos las diferencias, definitivamente se irradiarán a los jóvenes.
 
Ellos crecerán aceptando y apreciando a todos los demás y pienso que este es el primer paso para una educación encaminada a la paz mundial.
 
   
En segundo lugar los niños aprenden en sus colegios, son muy influenciados por lo que se enseña allí. Mientras que nuestros padres forman las bases de nuestra vida, esta información es luego moldeada por lo que aprendemos de nuestros compañeros y profesores. El entorno escolar es la siguiente oportunidad para que un niño aprenda el valor de la unidad humana. En culturas ancestrales los estudiantes recibían entrenamiento para su desarrollo espiritual, intelectual y físico. El desarrollo espiritual incluía entrenamiento ético y moral, sin embargo en este Siglo XX hemos sido testigos de un declive ético de los colegios en todo el mundo. El énfasis se ha puesto en el desarrollo académico. Como resultado presenciamos una generación que crece con una falta de valores éticos. El crimen y la violencia entre niños y adolescentes, la dependencia de las drogas y del alcohol por placer, y asesinatos sin sentido; apuntan a una falta de entrenamiento ético en la fibra moral de la gente joven.
 
   
La única forma de traer la paz es empezando a educar a los niños desde temprana edad, ayudándolos a discriminar lo correcto de lo incorrecto. Ellos pueden crecer para ser individuos que tomen decisiones mejores y más seguras para ellos mismos y para la sociedad. Necesitamos balancear los programas educativos ofreciendo un entrenamiento en el desarrollo ético y espiritual. Los estudiantes con un fundamento ético sólido no les harán daño a otros. Los estudiantes con un fundamento ético sólido tendrán respeto y tolerancia por todas las personas sin importar su color o nacionalidad. Desarrollo ético significa aprender a ser una persona amorosa, compasiva, honesta, servicial, comprensiva y humilde. Los estudiantes necesitan estar en contacto con adultos que sean ejemplo de estos valores para que puedan impregnarse de estas cualidades.
 
   
Por esta razón he establecido colegios en India, llamados Academias Darshan, para ofrecer un periodo diario de entrenamiento ético y espiritual. Durante este periodo los estudiantes reciben entrenamiento en la vida ética. También tienen tiempo para sentarse en meditación en silencio y para que puedan conectarse con la tranquilidad dentro de ellos mismos. Durante este periodo de meditación la meta del estudiante es descubrir la riqueza espiritual que está en el interior de todos y cada uno de ellos. Ellos ya son conscientes de su cuerpo y de su mente. Este periodo de meditación los ayuda a ser conscientes de su verdadero ser. Al mismo tiempo aprenden los valores de la no violencia, de la honestidad, de la humildad, de la pureza, del amor por todos y de la práctica del servicio desinteresado. Con esto llega una conciencia que nos hace conscientes de nuestra unidad esencial. Al entrar en contacto con su propia naturaleza espiritual, encuentran que todas las personas están hechas de la misma Luz y amor de Dios. Esta comprensión conduce a la tolerancia hacia todas las personas. Reconocemos que en el interior de nuestras formas diversas estamos hechos de Luz. Entender esto nos ayuda a desarrollar amor hacia todas las personas y cuando tenemos amor y respeto por los otros, seremos pacíficos por naturaleza y no violentos. Cuando consideramos a todas las personas como parte de la familia humana, seremos naturalmente cuidadosos y caritativos con ellos. No soñaremos con herir a otro miembro de nuestra propia familia. Los estudiantes formados con un entrenamiento ético ya no desearán herir a un miembro de la familia humana.
 
   
 Al aproximarnos al Siglo XXI, es mi esperanza que los profesores tengan entrenamiento ético y en educación espiritual para los estudiantes del mundo. El currículo espiritual que usamos en las Academias Darshan, provee instrucciones para que los profesores puedan ayudar a los estudiantes a dedicar tiempo a su meditación y al desarrollo de las cualidades éticas. El currículo también alienta a los estudiantes a aprender sobre la gente de los diferentes países y a hacer un estudio comparado de las religiones, de esta forma ellos pueden aprender a apreciar la unidad en la diversidad.
 
   
Con frecuencia hablo acerca de que la paz comienza con cada uno de nosotros. Si quienes están en los cargos administrativos en los ministerios alrededor del mundo, en verdad desean que los niños crezcan y sean individuos éticos, entonces esto se puede volver una realidad. Al fomentar los programas espirituales y éticos, los rectores, directores y profesores harán lo mismo. Serán instrumentos para educar a las futuras generaciones en una forma que sean pacíficos, no violentos, tolerantes, ciudadanos humanitarios de sus países y del mundo.
Si los administradores y profesores dedicaran unos cuantos minutos cada día a la meditación silenciosa para encontrar sus propias riquezas interiores, inspirarán a los estudiantes a hacer lo mismo.
 
   
La meditación es un proceso que no es sectario. Podemos aprender a meditar, sin importar el país en el que vivamos o a la religión que pertenezcamos, porque la meditación no es más que quedarnos tranquilos, aquietar el cuerpo y la mente. Para meditar lo que necesitamos hacer es sólo sentarse quieto, cerrar nuestros ojos, enfocarlos al frente y repetir mentalmente un nombre de Dios, en silencio. Cuando su cuerpo y su mente están quietos, comenzarán a conectarse con la divinidad de su propio ser. Es con la quietud de la mente y el cuerpo que comenzamos a experimentar la Luz y el Sonido divinos de Dios, lo que también es llamado el Verbo Sagrado o Shabd o Kalma. Cuando nos conectamos con la Luz interior, nos damos cuenta quiénes somos verdaderamente. Esta experiencia es la que nos pone en un estado de bienaventuranza.
 
   
A través de este proceso experimentamos momentos de paz, bienaventuranza y alegría en nuestro interior. Cuando dedicamos un tiempo diario a la meditación, podremos enfrentar los desafíos del mundo con mayor fortaleza. También comenzaremos a darnos cuenta por nosotros mismos de que estamos llenos con la misma Luz en nuestro interior. Comenzaremos a reconocer que la unidad existe y que todos somos hijos de la misma Luz. Si cada persona se da cuenta de esto, no pasará mucho tiempo antes de que toda la humanidad esté tejida como una unidad.  
   
Que cada uno de nosotros lleve este mensaje de regreso a sus respectivas comunidades, para que podamos ayudar a nuestros jóvenes a crecer para ser individuos llenos de amor, llenos de respeto y aprecio por todas las personas, y que el mundo pueda ser un lugar más seguro y pacífico para todos y cada uno de los que viven aquí.  
 
 
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